lunes, 27 de septiembre de 2010

Túnel

"Nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad" (Vladimir Nabokov)

Escribo esto sin saber a ciencia cierta si en verdad escribo, al menos así lo entiende mi pensamiento y lo cree mi memoria, a la fe tendré que remitirme ya que mis ojos ciegos (o tal vez no lo estén, pero a falta de luz no hay en ello diferencia.) no podrán distinguir de ninguna forma los trazos que a tientas dibujan mis convulsos dedos sobre la áspera (y a veces tan suave) superficie que me rodea.

No sé bien desde cuándo inició este peregrinaje (no me alcanza para tanto la memoria) un día así sin más, todo fue un completo resplandor, después una densa y cálida oscuridad de tonos rojizos, desde entonces me he sentido crecer, definirme muy lentamente hasta ser consciente de cómo bullía el pensamiento y palpitaba rítmicamente el corazón… entonces supe que era algo, que tal vez era alguien.

El túnel ya estaba ahí, lo ha estado siempre.

Más de alguna vez me he sentido tentado a recorrerlo y me ha superado el miedo de dar con ello un paso definitivo, pero sin poder impedirlo y a causa de alguna extraña inercia me siento cada vez más cerca de su entrada y me da la sensación de asomarme a un vacío que tal vez no pueda (y no quiera en modo alguno) comprender.

Pero llego el momento (la fatalidad es en sí inevitable) en que sin apenas pensarlo di un primer paso (me he arrepentido de inmediato) para trasponer el umbral, el túnel o más bien alguna fuerza viva que en él reside ha tirado violentamente de mí, me ha arrastrado y precipitado a una velocidad vertiginosa, inútil oponer resistencia, intentar aferrarme, solo entonces percibo un crudo brillo, un súbito resplandor, una inclemente luz tal y como la que para mí existió en un principio…

Como un pez fuera del agua, como un pajaro arrancado de su nido, he temblado, por el frío, un repentino olvido me cubre la memoria, he nacido, he gritado… pero mi grito se convirtió en un ininteligible llanto.


El Túnel, Fotografía de www.andalucine.com

jueves, 9 de septiembre de 2010

Entre mis manos

"A veces como una moneda se encendía un pedazo de sol entre mis manos." (Pablo Neruda)


Entre mis manos se acumulaba una multitud de cansadas estrellas, todas las que pude bajar del cielo cuando me enseñaste como arrancarselas a las noches de insomnio. Entre mis manos dormía la furia de un millar de tormentas: las lejanas, las tristes, las tardías... todas las que logramos atrapar en esa tarde lenta y perdida. Entre mis manos residía la nostalgia de saberte ausente, el paso de las horas, las palabras nunca dichas. Entre mis manos se desangraba lentamente el corazón, ese que solo por ti latía... Entre mis manos no queda nada, cuando las abrí un día después de que te marchaste las encontré asperas, mustias y vacías.

Energía, Fotografía de Anna Serrat

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Al otro lado

"Estoy solo y no hay nadie en el espejo." (Jorge Luis Borges)


Me quedara siempre la razonable duda, la tal vez apremiante necesidad de comprender, de esclarecer cada uno de sus motivos, averiguar cual de entre todas las posibles circunstancias es la que lo obliga, la que lo ha impulsado desde siempre asomarse a la vítrea superficie que nos separa con el único objeto de contemplarme para sondearme el alma, para intentar adivinarme el pensamiento. Y es que a veces me da la impresión de que podríamos hasta llegar a comprendernos, nos conocemos desde hace tanto tiempo...que no sé si podría mentirle, ni si él podría engañarme. Solo se que a veces, una sonrisa tardía aflora a los labios, a los suyos, a los míos antes de despedirnos. Después de todo, y tras tantos años... aún no podemos resolver la razonable duda: ¿Quien de los dos es cierto? ¿Quién de los dos es una mera ficción? ¿Quién esta al otro lado del espejo?. Tal vez resulte incluso que soy yo (en pensamiento, palabra, obra y omisión) quién es un mero reflejo...