La tarde murió cuando el reloj marco las cuatro, un postrero grito, una triste hemorragia de su dorada luz sobre los tejados, la incierta sensación de que por algún motivo ya no podía tocarme su calor.La tarde murió cuando el reloj marco las cuatro, se dejo caer pesadamente sobre las sombras de la gente, se aferro desesperadamente a la desnudez de mi piel.La tarde murió cuando el reloj marco las cuatro, porque yo así lo quise, porque en ese preciso instante cerré mis ojos y ya no quise abrirlos para verla.
Fotografía de: Juanvi Mejías
No hay comentarios:
Publicar un comentario