
Ha pasado mucho tiempo desde entonces, desde esa última vez en que mis dedos febriles desgranaron una a una las palabras que habrían de escribir. y es que entre un momento y otro vino subitamente el silencio.Hubo necesidad de ese tedioso afinar de cuerdas para encontrar nuevamente esa misteriosa armonía que me permite plasmar en este pequeño espacio cada subita rafaga de pasión, de incomprendida rebeldía, ese extraño canto que de vez en cuando le sacude a uno el corazón (o el alma, que en todo caso bien podrían ser una misma cosa).
Y es por eso que ahora estoy nuevamente aquí, por la mera y humana necesidad de desahogarme.
Tomate tu tiempo, Fotografía de Espiritual Art.